| Cayó una hoja suelta
Desde las alturas invisibles
Del destino ingrato
Fuego frío que abandona hogueras
Aire tibio perdido entre matas
Cayó una hoja suelta
Sobre el lecho triste del río
Tranquilidad de mentira
Ecos lejanos de pueblos viejos
¡Fue la vida y punto!
En aquella ciudad
Caballos despiertos en empedrados sudorosos
Mientras saltan las primeras horas del crepúsculo
En la calle animada se pierden las voces familiares
Una fina agua urbana remoja los pasos lentos
Aquél conocido que fue destello rápido
Otra imagen vista recorta un perfil veloz
Aliento condensado, Miradas cautivas
El olor del aceite hirviendo danza en las veredas
Y ya no quedan el saludo ni la voz apagándose
Papeles nerviosos para que empuje la brisa
O besos colgados de un pasamano grasiento
Tampoco el taconeo cómplice, Ruidos lejanos
Ni siquiera la señal de una radio confusa
Solo el húmedo abrazo de la noche llegando
Testamento
Soy una huella dactilar que se esconde entre
pliegues aceitosos de ciertas especies
de sábanas hoteleras cómplices de adulterio
Soy una huella dactilar que recorre a la hora del alba
la escarcha delicada depositada sobre las losas
imprecisas y despreocupadas de los cementerios
Soy una huella dactilar esculpida eternamente
en la comisura jugosa de los labios infantiles
de una novia que se dejó morir de angustia
Soy una huella dactilar que está a punto de fenecer
La virgen de Villa Vidal
Va la voz de boca en boca
Va la voz hasta lo alto
En la villa de mi abuelo ha ocurrido algo grande
Sangre en la garganta caliente
La de España que le dicen
Aquella que sin remedio acaba en el río
Pues ha ocurrido en la aldea;
Pulso que se detuvo
Mozas que apuran el paso
Rapaces yendo a la disparada
Viejos que asoman indiferencias antiguas
Agua y sal Pimientos y ajo Silencio
Majestuosa abrió los brazos
Sus blanquísimas sedas acariciaron los tejados
Un cielo conocido y familiar púsose bruno
Viento a la deriva trae rumor de bosque
El hórreo quieto ya no guarda secretos
...Hablo de la tierra de mis paisanos
También digo de un mensaje escrito en el aire
De la aldea triste a la mansa montaña
Desde la campiña para la mar
Ásperas voces repitiendo sin pausa
Así, hasta bien entrada la noche
Después el eco distante: ¡meigas fora! ¡meigas fora!
Nadie ajeno a la fiesta
"La virgen está cerca, la virgen va a venir"
El abuelo Gervasio agitaba los brazos
"Corenta xamóns baixo un mesmo teito"
El espíritu celta reventando las arterias
Mientras el Sil corre frío y lento
Vienen los tíos lejanos de La Merca,
La familia grande de Cartelle y de Bande,
Llegan de la añeja plaza de Celanova,
Del rincón en donde el bisabuelo José tenía la taberna
De Ginzo de Lima, del Alto de Allariz,
Saludan los primos de Maceda y Baños de Molgas
Morriña -margen obscura- a la hora del baile
Pace solo ganado flaco Canción Fuego
Ahí están los de Baltar, Villar de Barrio,
Suenan gaitas Muerte cerca Ganado quieto
¡Orense! ¡Ah, Orense!... hasta de Monforte de Lemos,
De las Gargantas del Sil suben para verla
Va la voz retumbando por la comarca
"No vi a Villa Vidal en el mapa", dijo el tío Moncho
Pero la virgen supo llegar allí... La fiesta se hizo
Quienes la vieron casi no viven
Los que supieron lo han olvidado
Ocurrió en la aldea, tierra orensana de mis abuelos
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